Vendimias en Portugal: ¡una experiencia única!
El mes de septiembre es tradicionalmente conocido en Portugal como la época de las vendimias, una fiesta entre amigos y familiares; todos se reúnen al son de música folclórica y comparten la experiencia de vendimiar, seguida de merecidos banquetes.
La época de la cosecha de la uva celebra una prueba de resiliencia y de victoria: del hombre y de las uvas sobre las condiciones climatológicas, como las temperaturas elevadas o negativas, las heladas y las tormentas de granizo, y sobre enfermedades y plagas comunes que afectan a las vides e impiden el desarrollo de las uvas; al fin y al cabo, es la culminación del trabajo de todo un año que, en ese momento, se festeja simbólicamente.
La historia de la vendimia como momento de fiesta se remonta a la Antigüedad y atravesó varias civilizaciones; en la egipcia incluían escenas de la vida terrenal en el repertorio funerario, como se observa en las pinturas murales de la tumba de Nakht, en Tebas, c. 16-14 a. C.; sin embargo, fue con los griegos y los romanos cuando esta temática laica adquirió un carácter sagrado y un simbolismo trascendente.
En la mitología griega podemos encontrar representaciones del dios Dionisio (dios del vino), y en la romana del dios Baco (dios del vino).
Tradicionalmente, por tierras lusitanas, el periodo de las vendimias tiene lugar entre septiembre y octubre, dependiendo, obviamente, de las temperaturas del verano; de hecho, el cambio climático ha hecho que las vendimias empiecen antes en algunos puntos del país, a veces aún en agosto, ya que las temperaturas más altas hacen que las uvas alcancen antes el punto de maduración ideal.
Es en el Valle del Duero donde las vendimias asumen un papel más tradicional, ya que, debido a los bancales, toda la cosecha tiene que ser manual; el uso de máquinas no es posible debido al impedimento topográfico.
En las regiones donde es posible el uso de máquinas, existen algunas parcelas para la elaboración de vinos más complejos que obligan a la vendimia manual.
Participar en una vendimia es, por ello, algo especial e inolvidable.
En los viñedos, esta es una época de trabajo duro, que a menudo comienza aún de madrugada, sobre todo cuando el calor se hace sentir intensamente.
La recogida de los racimos de uva se realiza usando la típica tijera, y se depositan cuidadosamente en cestos de mimbre para que puedan, después, ser transportados al lagar.
Al final de la mañana siempre se sirve un almuerzo con las mejores delicias de la región, siempre acompañado de buenos vinos.
Siguiendo la tradición, a continuación viene el pisado de la uva, que debe sincronizarse entre los participantes y, por último, el brindis.
Refranes relacionados con las vendimias:
«Agosto madura, septiembre vendimia».
«Viña que brota en abril da poco vino para el barril».
«Mucha hoja, poca uva».
«Hasta lavar los cestos es vendimia».
Con la llegada de la época de las cosechas, se multiplican las experiencias de vendimia de norte a sur del país; aunque es una actividad típica del norte de Portugal, concretamente en la región del Duero, también se realizan en otras regiones del país.
Son 13 las regiones vitivinícolas en Portugal (Duero, Bairrada, Dão, Alentejo, Madeira, etc.), que contribuyen a una variedad de castas distintas (tinto y blanco).
Cada región presenta su clima, suelo, castas y tradiciones; independientemente de la región, las vendimias son un evento anual importante, que debe vivirse en plena convivencia y celebración, una experiencia única como si se tratara de un viaje en el tiempo; con nuestra asesoría puede vivirla plenamente.